PROGRESO Y DERECHOS HUMANOS

La historia se describe como una combinación de evolución orgánica y progreso cultural en la cual se gestaron la sociedad, las culturas y civilizaciones y se afirmó la convicción de que las personas poseen derechos. La lucha por ellos forma el núcleo de la andadura humana.

Por circunstancias felices fue en el Nuevo Mundo donde primero los derechos humanos alcanzaron una formulación precisa y formaron parte de un programa político concreto.

En 1776 la Declaración de Independencia de los Estados Unidos proclamó: “…Que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad…” En 1789 la Constitución estableció la obligatoriedad del respeto a derechos individuales, jurídicos y familiares, entre ellos: libertad de culto, palabra, prensa, reunión; así como derecho al debido proceso, prohibición de condenas excesivas o castigos crueles o inusitados.

Entonces, como parte de la Revolución Francesa se adoptó la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano, que incluyó el principio de la soberanía popular (el poder reside en el pueblo) e introdujo el concepto de ciudadano (no súbdito), oficializó el derecho a la rebelión contra la opresión (que convirtió a la revolución fuente de derecho), sostuvo la igualdad y la posibilidad para todos de acceder a cargos públicos y otros.

En su conjunto, tales derechos, que han sido llamados de “primera generación”, propiciaron el auge de las doctrinas liberales e inspiraron las luchas por la independencia en Iberoamérica, las constituciones y leyes de todas sus republicas (aunque no sus prácticas) y formaron la base de las legislaciones modernas de occidente.

No obstante, debido a la resistencia de las élites monárquicas, conservadoras y oligarquías, así como las dictaduras, los derechos humanos tuvieron una lenta evolución. De hecho persistió la opresión nacional, la esclavitud, la discriminación de la mujer, los gobiernos ilegítimos y las guerras de rapiña. Por esos caminos se llegó a la barbarie nazi.

La victoria sobre el fascismo propició la creación de la ONU cuya Carta introdujo los derechos colectivos como: igualdad soberana de los estados, autodeterminación y soberanía nacional. En 1948 se promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que consagró los llamados derechos de segunda generación constituidos por prerrogativas económicas, sociales y culturales como: educación, salud, vivienda, trabajo, emigración.

Con el tiempo han surgido nuevos debates y alternativas en materia de derechos humanos como los de los pueblos originarios, las minorías, las comunidades LBTG, los emigrantes, la ecología y la paz. En el presente, los estadistas más avanzados, las organizaciones de vanguardia de la sociedad civil y el papa Francisco, entre otros, promueven la “globalización de la solidaridad” y otras expresiones de derechos humanos a escala planetaria.

Aunque en ninguna parte se observan todos los derechos humanos, y algunos estados, por coyunturas históricas conocidas, prestan más atención a unos que a otros, es evidente que en algunos países han avanzado más que en otros.

En los países desarrollados donde las circunstancias económicas permiten a los estados aplicar políticas sociales avanzadas y donde las comunidades y los individuos disponen de mayores recursos y elevados niveles de vida, los derechos humanos están más extendidos.

Aunque, obviamente, un disfrute más pleno de todos los derechos se asocia al desarrollo económico, la ilustración y la cultura, es de suma importancia la existencia de modelos políticos cuya naturaleza democrática e institucional permita avanzar en esos ámbitos. El tema es infinito pero no lo es el espacio para esta nota. Otro día les cuento más. Allá nos vemos.

La Habana, 04 de junio de 2015

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